domingo, 10 de enero de 2010

Por la mágica Ruta Nacional 40.

Después de disfrutar nuestra despedida de Cusi Cusi en el Valle de la Luna, tomamos la Ruta Nacional 40 en dirección sur.
La idea era llegar a Nuevo Pirquitas y si la luz del día nos lo permitía llegaríamos a Coranzulí.
Eran poco más de las 12:30 cuando nos dispusimos a tomar la mágica Ruta 40 y a nuestro paso llegaríamos a Tiomayo unos diez minutos después.
En la ida denotamos la presencia de tres caseríos antes de llegar a Cusi Cusi, uno de ellos era sin dudas Tiomayo, pero si uno de ellos era el mencionado pueblo restaba saber ¿cómo se llamaban los otros dos?.
La incógnita fue develada finalmente por Chugo quien al preguntar supo que los tres caseríos formaban parte de Tiomayo.


A las 13 horas nos dispusimos a cruzar el lecho seco del Río Granadas. Deborah y yo quedamos a lo lejos fotografiando el cruce y luego nos vino a buscar Juan con la Ecosport.

Nuestro camino continúa y la ruta se la nota en mejor estado que cuando la habíamos tomado unos días antes. ¿Será talvez el acostumbramiento a los caminos de la Puna? no lo sabemos.
Pasamos la intersección del desvío a Loma Blanca a las 13.10 y a las 13.27 arribamos al pueblo de Santa Ana.

Festejos, intercambios de atuendos y humoradas fueron las protagonizadas a nuestra llegada a dicho pueblo.
En estas fotos de Chugo se pueden ver parte de este "show".

¿Quién es quién?


Y la "pelea del siglo"
Luego de las humoradas, proseguimos nuestro camino a Abra Laguna. El paisaje es realmente maravilloso y con Juan no dejamos de asombrarnos ante nuestro paso por estas montañas.



A las 14 horas estábamos llegando finalmente a Abra Laguna y sus gigantes piedras al costado de la ruta que caracterizan a este paraje...


Pero he aquí que con Juan no nos habíamos percatado en nuestra ida de este paisaje que es quien le otorga nombre al paraje.

 
Chugo, quien llevaba la delantera en el camino, paró primero el Renault 12. Nosotros nos percatamos que había parado y fuimos a ver que andaba haciendo. Para nuestra sorpresa nos encontramos con este paisaje escondido y con un pequeño grupo de parinas dueñas absolutas del mismo. En silencio y en forma muy sigilosa intentamos tomar algunas fotos hasta que se echaron a volar. Esperamos un rato hasta que Chugo y Deborah se resignaron y emprendieron la salida del lugar.
A los pocos minutos que el Renault 12 partiera vemos que las parinas vuelven nuevamente a sus dominios y se posan elegantemente para una última foto. Luego de ello nos fuimos y las dejamos en paz.
Cuando llegamos al mirador del Río Orosmayo nos detuvimos y entre cargada y cargada (les decíamos que ellos las espantaron) les dijimos que las parinas habían vuelto.
Cruzamos una vez más el Río Orosmayo sin dificultades y a las 14:30 horas llegamos al pueblo de Liviara.

A partir de este preciso lugar el camino vuelve a ser para nosotros totalmente desconocido. Ahora el camino desciende hasta llegar a Orosmayo.
A los costados de la ruta se pueden observar antiguas explotaciones y también algunos lugares que seguramente sirven de refugio para los pastores de cabras, llamas y ovejas.
La ruta se presenta en mucho mejor estado que el tramo hasta Liviara. Esto tiene un sentido y es que la minera que se encuentra en Mina Pirquitas se encarga del mantenimiento del camino.
Finalmente siendo las 14:45 horas llegamos al pueblo de Orosmayo.

 
El Renault 12 de Chugo y Deborah llegando a Orosmayo (Foto gentileza de Chugo).

Luego de hablar con algunos pobladores del lugar y averiguar el estado del camino, nos dirigimos a Nuevo Pirquitas, eran las 15:00 horas.
El camino viene en un importante ascenso que mantenía un poco preocupado a Chugo, pero que el Renault 12 subió sin chistar.
En este tramo vimos por primera vez algunos rodados que no fueran el Renault 12 y la Ford Ecosport.

Realmente el camino es muy paisajístico y la ruta se encuentra en excelente estado, lo cual nos permitió llegar a las 15:45 horas a Nuevo Pirquitas.
Tal como lo teníamos planeado si llegábamos con suficiente luz seguiríamos hasta Coranzulí, caso contrario nos quedaríamos en Pirquitas.
Como contábamos con más de tres horas de luz decidimos seguir, no sin antes estar en Nuevo Pirquitas por espacio de 45 minutos.
En ese lapso recargamos con los bidones combustible y recorrimos el pueblo.

Fotos de Nuevo Pirquitas.

Sin dudas una de las cosas que más me impactó de este lugar - además del paisaje - es que antes de llegar al mismo se pueden apreciar dos asentamientos. Uno más grande y el otro más pequeño. Sin dudas el más grande pertenece a la minera el cual, sin exagerar, es tres o cuatro veces mayor que el pueblo.
Otro dato de no menor importancia es que según los carteles de la ruta el pueblo se llama Nuevo Pirquitas, pero claramente una placa que Deborah ha descubierto en el pueblo señala al pueblo con el nombre de Nueva Pirquitas. En ese mismo sentido el destacamento policial también se titula bajo el nombre de Nueva Pirquitas así que dejo librado al lector la elección del género del nombre del pueblo.
Nueva o Nuevo Pirquitas fue fundado el 23 de Agosto de 1999 y sus pobladores son básicamente mineros que viven de la explotación de plomo y estaño.


Nuestro camino continuó por la Ruta Nacional 40 hasta Coranzulí. Previo a ello pasaríamos por un pueblo que no figura en los mapas que se llama Coyahuayma - a no confundirlo con Rosario de Coyahuayma -. Pasamos brevemente por allí sin entrar a su acceso.


Seguimos transitando por la Ruta Nacional 40 y cuando se hicieron las 17:40 horas llegamos al cruce de la Ruta Provincial 74 (antes 74 a). En las fotos pueden apreciarse los antiguos carteles cuando la nueva traza de la Ruta Nacional 40 hasta Pirquitas formaba parte de la Ruta Provincial 74 b.

Nos restaban tan sólo 13 Km. hasta llegar a Coranzulí los cuales fueron transitados con suma tranquilidad disfrutando del paisaje.


Finalmente, y siendo las 18:15 horas, llegábamos a la entrada de Coranzulí. Transitamos en este día unos 115 Km. a todo paisaje en la mágica Ruta 40.

viernes, 8 de enero de 2010

A toda despedida de Cusi Cusi en el Valle de la Luna Jujeño.

Salimos de Cusi Cusi luego de llenarnos de provisiones para el largo viaje que tendríamos en el día.
Tal como teníamos previsto en el plan de viaje saldríamos de Cusi Cusi para tomar la Ruta Nacional 40 hasta Nuevo Pirquitas o bien continuar hasta Coranzulí si la luz del día nos lo permitía.
Apenas salimos de Cusi Cusi nos encontramos con un camino alternativo por el que no anduvimos y que conduce hasta el pueblo de Loma Blanca. En la foto que tomó Chugo puede apreciarse dicho camino.


Luego de ello, cruzamos una vez más el Río Granadas y nos dirigimos finalmente hasta el Valle de la Luna Jujeño para disfrutar en nuestra despedida de Cusi Cusi con un paisaje a todo color.


El Renault 12 se dispone a cruzar el Río Granadas que apenas es un charco en aquella época en que viajamos (Octubre) (Foto gentileza de Chugo).

Ascendiendo por el camino vemos a lo lejos el cruce del Río Granadas (Foto gentileza de Chugo).

Y ahora con Uds. les presento a esta maravilla de Nuestra Argentina.



Llegamos al mirador del Valle de La Luna bajo un cielo absolutamente azul y un sol radiante. Mientras Chugo y yo contemplábamos la belleza del lugar desde el mirador, Juan se fue hasta lo más alto de las montañas. Eso tentó de inmediato a Deborah quien enseguida se prendió a subirse hasta allí. Luego también fui a hacer de las mías!!!.

En la foto se lo puede ver a Juan arriba de todo.

Chugo y yo nos entreteníamos tomando fotografías del Valle desde todos los ángulos posibles. Aquí algunas de ellas.


¿Paradísiaco no?


De pronto vemos que Deborah está abajo en pleno valle. Enseguida con Juan nos vimos tentados a bajar y eso fue lo que hicimos. Primero bajé yo, y luego de algunas dudas que le generaban su vuelta, bajó Juan.


Y al bajar nos encontramos con estas maravillosas imágenes...



También en este lugar ha quedado un hermoso regalo que Deborah le ha dedicado a Chugo (Foto Gentileza de Chugo).

Mientras tanto Chugo... ¿Chugo dónde estás?

Así era como veíamos a nuestro amigo Chugo desde abajo en pleno valle.
Luego de estar cerca de una hora allí y de habernos llenado la vista con estos paisajes que llevaremos para siempre en nuestros corazones, emprendimos nuestro viaje definitivo por la Ruta Nacional 40.

jueves, 7 de enero de 2010

Despedida de Cusi Cusi.

Nos levantamos sumamente temprano como para disfrutar de los últimos momentos en Cusi Cusi. A las 7.30 horas se sirvió el desayuno y, junto a los chicos que iban llegando a la escuela, tomamos un rico mate cocido con pan casero.
Luego de ello nos fuimos a ver los autos y chequear que todo estuviera bien. A nuestros alrededores una llamita paseaba elegantemente y se dejaba fotografiar para nosotros.




A las 8.30 horas la campana del colegio sonaba para convocar a los niños a formar fila y realizar el izamiento de la bandera cantando el aurora a capella. Mientras la bandera era izada, se podía escuchar las voces de los niños cantando "...es la bandera de la Patria mía...". Nuevamente sentí un escalofrío corriendo por mi todo mi cuerpo y cierta emoción me invadió al presenciar tan lindo momento.



Acto seguido del izamiento a la bandera, el Director Suplente del colegio toma la palabra y nos invita a pasar. Juan y yo aguardamos respetuosamente en un costado mientras Chugo y Deborah, quienes contaron el día anterior la interesante experiencia de intercambio entre los niños de Cusi Cusi y los de Olavarría, interactúan junto a los niños. Esta vez Chugo deja todo filmado en un hermoso video.
Luego somos invitados por el Director Suplente a la oficina de la Dirección de la Escuela para firmar un acta en la cual dejan constancia de nuestra estadía allí y de las donaciones entregadas por Chugo, Deborah y Juan a los niños de la Escuela.
Este momento emocionante se prolongó con los saludos y eternos agradecimientos a los maestros, directivos y  no docentes.


Luego de ello nos fuimos a terminar de poner a punto los autos, comprar provisiones y hablar con algunas personas del pueblo, entre ellas la hija del cuidador de la escuela quien me contó que estudia para guía de turismo y a la que le dejé unos folletos, información y mapas extraídos de varias páginas de internet.
Luego de los saludos de rigor seguimos nuestro viaje y para despedirnos, ya si en forma definitiva de Cusi Cusi, nos fuimos al Valle de la Luna.
En la próxima entrada les contaré sobre ello.


Hasta pronto Cusi Cusi!!!

lunes, 4 de enero de 2010

San Juan de Misa Rumi, una idea desbaratada y la vuelta a Cusi Cusi.

Dejamos atrás San Juan de Oro para proseguir nuestro camino por la Ruta Provincial Nº 7 en dirección a San Juan de Misa Rumi.
San Juan de Misa Rumi o Misa Rumi a secas como se le suele llamar por allí  es un pequeño pueblo de la Puna Jujeña el cual subsiste en base a la cría de camelidos. En el lugar se ejecuta un proyecto financiado por un grupo de alemanes "amigos de la Puna" los cuales vienen llevando un importante proyecto de aprovechamiento de la energía solar a base de paneles en todas y cada una de las casas del pueblo.
Cruzamos una vez más el Río Granadas que en este tramo es sumamente ancho y pedregoso, pero carente de agua a lo largo de todo su lecho. Al cruzarlo nos imaginábamos lo difícil que sería en verano cuando el paisaje cambia debido a las lluvias propias de la estación.
Unos minutos después pudimos contemplar a lo lejos el pueblo de San Juan de Oro.


Continuamos por la ruta y vimos allí una máquina vial estacionada en la ruta. Más adelante pudimos apreciar una primer panóramica del pueblo de Misa Rumi.




Cuando llegamos a este punto nos bajamos a tomar unas fotos e intentar seguir hasta el pueblo.
Como eran las 16.20 horas surgió la idea en Juan de intentar hacer el Cañadón del Río Oros. Chugo quien conoce mucho mejor que nosotros el lugar nos desaconsejó la idea ya que no conocíamos el camino y además era muy seguro que nos sorprendería la noche en dicho lugar. La discusión, siempre en buenos términos, duró apenas unos minutos.
Ante la falta de consenso en si íbamos o no, terminamos dirimiéndolo mediante una votación en la cual mi  postura se debatía la pasión por conocer - con lo cual debería haber votado junto a Juan - o la racionalidad planteada por Chugo. Terminé volcándome por la racionalidad y por ello dejamos para otra ocasión al Cañadón del Río Oros.
Para Chugo le bastaba con quedarse en este punto, pero nos dijo que si queríamos ir hasta el pueblo, nos esperaría en este lugar.

Intentamos seguir pero nos encontramos con un profundo baden con un  arenal que nos impediría llegar. Sin embargo, podemos decir que llegamos hasta dicho lugar.




Nos quedamos solo un rato más y luego seguimos camino en dirección a San Juan de Oro para retomar la Ruta Nacional 40. Antes de ello nos encontramos con un muchacho que había salido de Paicone  junto a su Fiat Duna blanco sin auxilio y que había pinchado un neumático. Nos pidió Chugo si podíamos alcanzarlo hasta Paicone y eso fue lo que hicimos. También vimos que la máquina vial estacionada tenía también una goma pinchada. 
Internarse solos en el Cañadón era una opción pero si nos pasaba una cosa similar a la que habíamos visto en el camino seguramente hubiera sido algo muy complicado para la continuidad de la travesía. Sin dudas con lo visto en tan pocos metros había sido una sabia decisión no salirnos del plan. Allí Juan quien todavía no estaba muy convencido de la decisión se terminó de convencer.
Llevamos a este muchacho hasta Paicone y nos dimos cuenta que él vivía en donde nosotros estuvimos jugando con uno de sus corderitos. El iba a buscar la rueda de auxilio y luego iría con alguien del pueblo a arreglar el auto.
Mientras tanto Chugo y Deborah iban lentamente por la Ruta Nacional 40 de modo que pudiéramos alcanzarlo en el camino, cosa que finalmente hicimos al llegar al Valle de la Luna Jujeño.


Eran las 17:40 horas cuando por fin nos volvíamos a encontrar. Allí Juan y Chugo se fundieron en un gran abrazo al comprenderse mutuamente la racionalidad con las ganas de conocer. Allí surgió la famosa frase  de Juan "pero vos no entendés que a mi me queda poco tiempo!!!".
Luego de disfrutar un poco del atardecer en el Valle de la Luna, seguimos hasta Cusi Cusi donde pasaríamos nuestra última noche allí en compañía de los niños de la Escuela N° 127.