martes, 12 de enero de 2010

En Coranzulí.

Finalmente y tras un día a pura Ruta 40, llegamos a Coranzulí. Desde lejos lo primero que se puede denotar es la cúpula de la iglesia. Chugo llegó primero y registraró el desvió del transito pesado por afuera del pueblo y el liviano por dentro de él. Junto a ello le tocó vadear el Río Coranzulí del cual se había confiado. Por esta razón tuvo que dar marcha atrás unos metros y tomar nuevamente impulso para así superarlo sin inconvenientes. Juan y yo que veníamos atrás nos quedamos un rato en la entrada del pueblo tomando fotos y luego seguimos camino en búsqueda de ellos.


Al reunirnos no faltaron los abrazos y felicitaciones mutuas por el logro.
El atardecer se nos venía encima y, con ello, el frío de la Puna. Es por ello, que debíamos cuanto antes conseguir alojamiento en el pueblo. Teníamos un dato de que era probable que consiguíéramos alojamiento en casa de familia pero no más que ello, así que la primer tarea que teníamos era si o si conseguir donde tener un techo y comida caliente.
Chugo y Deborah a bordo del Renault 12 y Juan en la Ford Ecosport me siguieron a paso de hombre mientras yo iba caminando por el pueblo hasta que di con el Sr. Adolfo Cruz.
El me indicó sobre una persona de nombre Marcela que daba alojamiento. Eureka! conseguimos alojamiento en menos de 10 minutos. Nos acompañó hasta allí y para nuestra desgracia nuestra alegría inicial se desvanecía ya que  Marcela no se encontraba en Coranzulí.
Y ahora ¿qué hacemos?.
Insistimos en preguntarle a esta persona y nos fuimos con él hasta la Comisión Municipali en donde nos dieron el dato de Vilma. Le pedimos si podía acompañarnos a la casa de ella, a lo que accedió sin problemas previó a pedirnos dos pesos para los cigarrillos.
Finalmente llegamos a lo de Vilma y allí estaba ella en su linda casita. Al llegar golpeamos las manos para ver si salía alguien y preguntamos por ella. Por suerte logramos dar con la persona indicada y tras explicarle nuestra necesidad de alojarnos, nos pidió si podíamos esperar una horita que tenía que acondicionar la casa.
Chugo y Deborah decidieron esperar en el auto, mientras Juan y yo salimos a caminar por el pueblo recorriendo sus sencillas callecitas.

 
 
 

El sol caía y el frío se hacía cada vez más presente. Eramos al principio unas pocas personas en todo el pueblo las que andábamos caminando, pero a los pocos minutos sólo Juan y yo transitábamos por sus calles.
Pronto Coranzulí se volvió frío y ventoso y no quedaba en ella ni un alma. Evidentemente las ganas de conocer le ganaban al frío y así fue como recorrimos la zona de la iglesia, algunas de sus calles, la Comisión Municipal desde donde Juan y yo hablamos por teléfono dejando saludos y dando aviso de que nos encontrábamos bien.
Luego llegamos a lo de Vilma. Chugo y Deborah ya habían pasado a la casa.
Sacamos las cosas y entramos a la casa, dejando nuestras mochilas en una de las habitaciones que acondicionó Vilma.
Al entrar a la casa nos encontramos con un lugar muy agradable, sencillo, limpio y muy bien decorado.
Por supuesto merece un párrafo aparte la cálida atención de Vilma con quien trabamos enseguida un excelente nivel de dialogo.
Denotamos también que había espacio para un auto en el garage, para lo cual le preguntamos si podía usarse.
Vilma accedió sin inconvenientes, ahora quedaba saber quien dormía adentro y quien afuera.
Chugo y Deborah enseguida consideraron que el tractor no iba a tener problemas y así fue como la elección recayó en la Ford Ecosport.
Mientras Chugo descargaba sus fotos en la notebook, Juan le mostraba a Vilma la guía de La Nación sobre la Ruta Nacional 40 y diversos mapas y publicaciones, además de contarle lo que veníamos haciendo.
Tras descargar las fotos y mientras Juan seguía en pleno dialogo con Vilma, Chugo un video recordatorio de nuestro paso allí.
Vilma al igual que su esposo, el cual no se econtraba, trabajan en una empresa minera que explota bórax en Loma Blanca, muy cerca de Coranzulí.
Tras su día en la empresa, ella da clases de catescismo en su casa razón por la cual se econtraban presentes dos niños haciendo sus tareas.
Ya cuando estábamos por fin bien instalados y preparados para cenar, nos sentamos en el comedor. Nuestra presencia era acompañada por sayas y marineras. A Chugo le llamó la atención el ritmo y le preguntó a Vilma que tipo de música era y quien era el grupo que tocaba.
Como buen músico que es Chugo enseguida denotó que el equipo tenía un parlante sin funcionar a lo que se ofreció sin compromiso a repararlo.
Durante la comida estuvimos charlando y de paso preguntando el estado del camino, a lo que Vilma nos afirmó que el camino está en muy buenas condiciones. Chugo y Juan preguntan en particular por el tramo de la Ruta Nacional 40 entre el paraje Lever y Susques a lo que Vilma también afirma que el camino está en buenas condiciones. Sobrevolaba la idea de cambiar el plan inicial y de hacer también este tramo de la 40. 
Luego de comer, Deborah aprovechó para tomar un buen baño y luego todos nos fuimos a descansar.
Sin dudas era temprano, pero el descanso se imponía tras una jornada agotadora.
Por la noche los generadores de energía electrica dejan de funcionar y la luz solo vuelve a las 7:30 horas, así que luego de escribir en mi diario de viaje y de charlar un rato con Juan cerré los ojos para descansar en una confortable cama y con buen abrigo.
A las 6:30 horas me levanté y noté que todavía no había llegado la energía electrica, sin embargo, la luz del naciente sol se colaba por la ventana e iluminaba parte de la casa. Junto a mi a los pocos minutos veo a Chugo levantarse y tras ello Vilma, Juan y Deborah, todos ellos con la diferencia de unos pocos muy pocos minutos.
Vilma enseguida preparó nuestro desayuno y se preparó para su salida al trabajo ya que a las 8:30 la pasarían a buscar con una combi para ir hasta la minera.
Una vez que desayunamos, Deborah le ayudó con el retiro de la mesa de las cosas de la mesa mientras que Chugo cumplió con la promesa de arreglarle el equipo a Vilma haciendo que suenen los dos parlantes. Luego de ello, le pedimos que nos hiciera la cuenta de lo que le debíamos.
Pagamos y tras ello Vilma, quien es muy creyente, nos obsequió a todos y cada uno de nosotros un rosario para que nos proteja y nos de suerte en el viaje. Sin dudas  fue un momento muy emotivo para todos nosotros.


Juan sacó la Ford Ecosport a la calle y finalmente se hizo la hora de partir tanto para Vilma como para nosotros. Antes de irnos Chugo le pide bien los datos a Vilma para recomendar a los viajeros su alojaminento. Los datos son los siguientes:

Vilma Urbano
Calle Los Troperos S/Nº
(C.P. 4633) Coranzulí
Jujuy.
Cabina pública: 03887-481001
Para hablar con Vilma llamar después de las 17 hrs.


Adicionalmente nos indicó que quienes vienen en micro sólo pueden hacerlo desde Abra Pampa. Allí  tienen el servicio de micros los días lunes a las 7:00 am., y de martes a sábado a las 11:00 am., por las empresas “Burgos Bus y “Gutierrez”.

Mientras Vilma se iba hacia su trabajo,  y de paso confirmábamos una vez más que el camino estaba en excelentes condiciones, nosotros nos quedamos en la puerta de su casa poniendo a punto los autos y limpiando bujias del Renault 12.

Limpiando bujías (Foto gentileza de Chugo).

Habiendo sido recontra cofirmado el hecho de que la Ruta Nacional 40 estaba en muy buen estado y que le habían pasado recientemente la máquina vial, decidimos por unanimidad recorrer el tramo de la 40 entre el paraje Lever y Susques. Un cambio de planes respecto de la idea inicial comenzaba a tomar forma.


El día estaba sumamente hermoso así que se imponía dar un buen paseo por el pueblo. Primero nos fuimos hasta el río del cual encontramos sus orillas congeladas lo que nos da un indicio de lo crudo que ha sido el frío de la noche, luego nos fuimos hasta la iglesia y por último un colorido y pintoresco cementerio.

Entre las cosas que estuvimos charlando con Vilma, nos comentó de la existencia de una termas a unos pocos Km. del pueblo. Sabíamos del dato y era el deseo de Deborah - absolutamente compartido por todos - de conocerla. Hacía allí fuimos antes de emprender nuestro definitivo periplo del día.
Así fue como a las 9:30 nos fuimos hacia las termas del Río Coranzulí, ubicadas a tan sólo 6 Km. al norte del pueblo. En el camino nos sorprendía el paisaje y veinte minutos después estábamos allí disfrutando del lugar.

 
 

Fotos gentileza de Chugo en el interior de las instalaciones del complejo termal.





Realmente quiero apartarme un rato del relato para hacer algunas reflexiones acerca del lugar:
1) El paisaje y el lugar son maravillosos.
2) Lamentablemente se nota una importante falta de mantenimiento.
3) Los turistas y visitantes no contribuimos con la limpieza del lugar.
Sin dudas la presencia de un cuidador debidamente remunerado simplificaría los problemas de mantenimiento y limpieza de la zona, haciendo observar a aquellos turistas y visitantes que no contribuyen con la limpieza del lugar a que colaboren manteniendo la zona.
Nosotros, los turistas, deberíamos tomar un poco más de conciencia acerca del cuidado del medio ambiente, más aún en la Puna, donde la degradación de ciertos elementos de plástico llevan muchos años más que cualquier otro lugar y además su presencia constituye un grave peligro para la fauna.
Luego de una hora de estar en las termas, emprendimos nuestro viaje hacia Susques.

Hasta pronto Coranzulí!!!
En la próxima entrada la Ruta Nacional 40 que pocos conocen .

2 comentarios:

Anónimo dijo...

taah mui buenoo m gustha..... ta tueno para visitarloo....jjjjjjjeeee

Anónimo dijo...

taah mui buenoo m gustha..... ta bueno para visitarloo....jjjjjjjeeee